Vínculos de Interés

enfermedades >
La Migraña y la visión
 

¿Qué es la migraña?
La migraña (cefalea) es una enfermedad  familiar, en la que se producen crisis recurrentes de dolor de cabeza de duración, frecuencia e intensidad variable. Afecta dos veces más a las mujeres que a los hombres, entre los 20 y 45 años de edad. El fenómeno se produce por un vaso espasmo transitorio que perjudica la circulación del cerebro y del ojo. Primero los vasos se contraen y luego se dilatan.

Son muchos los pacientes que consultan a un oftalmólogo porque piensan que el dolor de cabeza puede estar asociado a defectos en la visión.

¿Cuáles con sus síntomas?
Los síntomas visuales de origen neurológico son múltiples y varían, las más frecuentes son: centelleos, pérdida fugaz de la visión, ceguera cortical (ceguera producida por afectación del cerebro, no del ojo) y pérdida parcial de los campos visuales. Estos síntomas se deben a la falta del flujo de sanguíneo (isquemia) a un área localizada del cerebro o del ojo, principalmente a consecuencia de la disfunción del neurotransmisor del sistema nervioso central conocido como serotonina . Las alteraciones visuales van seguidas de un intenso dolor de cabeza, aunque pueden ocurrir también sin cefaleas.

¿Qué hace que se desencadene el dolor?
Las causas que precipitan la migraña son diversas y varían de una persona a otra, entre ellas tenemos: el estrés, insomnio, café, chocolate, vino tinto, embutidos, quesos curados, salsa de soya y otros alimentos. Además del trabajo continuo en una postura incorrecta, como en la computadora.

¿De qué forma se presenta y que la causa?
Los tipos de migraña varían de acuerdo a la zona afectada del cerebro, pero en general las crisis son unilaterales afectando solamente la mitad del cráneo. El dolor va asociado a náuseas, vómitos y falta de apetito ( síntomas de aviso o auras que ocurren en un 20% de los casos). Algunas veces se acompañan de las alteraciones neurológicas antes mencionadas o aún a cambios del estado de ánimo.

Migraña común: es la forma más frecuente y se acompaña de dolor de cabeza (hemicraneal o a veces ocular), náuseas, vómitos, etc. Pero sin ningún otro signo neurológico. El paciente presenta falta de concentración e irritabilidad en el momento de la crisis aguda (que puede durar uno o más días) y suele aparecer intolerancia a la luz (fotofobia).

Migraña clásica: es la menos frecuente, produce un aura visual o a veces auditiva, que se compone de manchas (escotomas) brillantes y oscuras, centelleos, sombras distorsionadas, líneas luminosas en forma de zig-zag y pérdida de campos visuales. Este proceso se inicia bruscamente y va en aumento extendiéndose hacia la periferia y finalmente desaparece.

Migraña oftalmoplégica: se produce con una parálisis transitoria pero recurrente del nervio que controla el párpado superior y la mayoría de los movimientos del ojo (hacia arriba, hacia abajo y hacia adentro).

Migraña sin migraña (sin cefaleas): es un cuadro en el cual se presentan solamente alteraciones visuales sin asociarse a dolor de cabeza.

Migraña retiniana: es la que produce una pérdida de visión unilateral transitoria aguda.

Migraña acuminada: (“cluster” en inglés) que comienza en forma brusca persistiendo varias semanas y no volver a aparecer hasta años más tarde. El cuadro se caracteriza por cefalea que afecta a un solo lado de la cabeza y se produce típicamente en hombres entre los 40 y 50 años de edad. Por lo general el dolor afecta a un solo ojo y la sien del mismo lado, extendiéndose a la nuca, oído y la mitad de la cabeza. Este dolor es opresivo y pulsátil.

¿Cuál es su tratamiento?
Medidas generales: suprimir factores desencadenantes como el café, alcohol, queso, chocolates, estrés, insomnio, intervalos prolongados sin ingerir alimentos, anticonceptivos orales, etc.

Profilaxis: fármacos como los betabloqueadores adrenérgicos (atenolol o tenormin), bloqueadores de los canales de calcio como diltiazem (cardizem) y verapamilo (Calan o Cardiolen), antidepresivos tricíclicos en especial la amitriptilina (Elavil)) y algunos anticonvulsionantes.

Tratamiento de las crisis: Ergotamina, análogos de la codeína, anti-inflamatorios no esteroidales, etc.

El tratamiento (que por lo general se lleva a cabo por los neurólogos) depende de la frecuencia de los episodios y está dirigido a prevenir los ataques agudos. Aquellos episodios que ocurren menos frecuentes de una vez al mes no requieren más que tratamiento sintomático.

Afortunadamente los episodios paroxísticos oculares raramente llevan a la pérdida permanente de la visión, sin embargo, aquellos pacientes que desarrollen síntomas

1

Retina en Mexico © 2019
Todos los derechos Reservados
Sitio desarrollado por EnterateNorte.org